Eloísa está debajo de un almendro
Eloísa está debajo de un almendro (1997) fue mi tercer curso como director de teatro y de alguna manera el año que éste comenzó a provocarme dependencia. Porque no lo dudéis: el teatro tiene efectos muy parecidos a algunos psicotrópicos: dependencia, abstinencia y realidades paralelas…menos mal que no destruye la salud ¿o sí? En el decorado de Eloísa la cama de Edgardo tenía un mecanismo biológico (Irene caracterizada como una estatua griega) que abría las cortinas. También sacamos a escena un loro, un periquito y un perro, además de una fila entera de butacas del teatro que arrancamos literalmente para el decorado del primer acto.
Memorables los giros de cabeza de Sophie con su ¡ah bueno, pues por eso!, la caída de peluca de Cristina y la paciencia de Clara intentando llevarla de nuevo al guión en mitad de una crisis de nervios de su pareja. También la caracterización de Mikaela y su aparición en escena con los dos perros fue bastante espectacular.
Por cierto que Edgardo llevaba unas gafas parecidas a las que utiliza en su próximo proyecto: será el inconsciente que nos juega divertidas jugadas…
Fotos tengo pocas pero alguna para muestra…
La famosa Mikaela recibiendo maquillaje

Consejos de última hora para Mariana

El grupo... ¡qué maravilla!
Lástima que la toma sea desde tan alto. Pero la hice desde el cuartito de luces. ¿veis el loro?
Por gentileza de Irene aquí va alguna fotto más:

¿A que ahora sí se ve el loro?

El regalito del grupo que fue sacrificado a la salud del repetable...
hit counter