Misericordia fue mi iniciación como actor. Una y no más Santo Tomás. No es que me fuera tan mal pero es verdad que dirigir y actuar a la vez es un lío. Además co-dirigir, porque también estaba nuestra querida Aurora. La verdad es que hacíamos una pareja que parece que Galdós describió estos personajes pensando en nosotros. ¡Qué difícil es aprender el guión! A partir de esta obra mi respeto por los actores ha ido en aumento.
Algunas ideas que destacaría son el comienzo con la canción de Eleanor Rigby y la ceguera de Almudena; ambas fueron sorprendentes. La timidez de Carolina y cómo la llegó a superar...
Los decorados verdaderamente impactantes y la actuación de Aurora que a más de uno hizo saltar las lágrimas. Aunque no conseguimos del todo el ambiente de Luces de Bohemia pero se le pareció un poquillo que no está nada mal.
Y dejo sitio para las fotos que para muestra un botón.¡Ah! Y la llevamos a Velilla…



